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La ambivalencia emocional es la coexistencia de emociones opuestas al mismo tiempo. En el contexto migratorio, se expresa así: se extraña el país, las personas y las costumbres, pero no se desea volver a vivir allí. No es contradicción ni indecisión: es complejidad emocional.
Muchas personas en Argentina que migran por trabajo, estudio o búsqueda de estabilidad se sorprenden al sentir nostalgia incluso cuando están mejor que antes.
Si esta mezcla de emociones te genera confusión o culpa, la terapia puede ayudarte a ordenarla.
Extrañar no implica arrepentimiento. Se puede extrañar una vida pasada y, al mismo tiempo, reconocer que el presente es más acorde a lo que se necesita hoy. El problema aparece cuando se interpreta la nostalgia como una señal de error.
Extrañar es un vínculo emocional con lo vivido, no una obligación de volver.
Una emoción frecuente asociada a esta ambivalencia es la culpa: por haberse ido, por estar mejor, por no querer volver, por “no encajar” del todo en ningún lado. Esta culpa no indica falta de gratitud ni confusión moral. Es parte del proceso de reorganización interna que implica migrar.
Trabajar la culpa migratoria en terapia ayuda a aceptar las emociones sin juzgarlas.
Cuando se vive en otro país, la identidad también se vuelve ambivalente. Muchas personas sienten que ya no son del todo de acá ni de allá. Esta sensación puede ser incómoda, pero también es una etapa de construcción identitaria más amplia.
No se trata de perder identidad, sino de transformarla.
Extrañar sin querer volver forma parte del duelo migratorio. Se duela lo perdido sin necesidad de desear recuperarlo. Este tipo de duelo suele ser más largo porque no tiene un cierre claro y se reactiva en fechas, recuerdos o situaciones cotidianas.
Acompañar el duelo migratorio permite que la ambivalencia no se transforme en sufrimiento silencioso.
Ambivalencia emocional y validación interna
Uno de los mayores desafíos es validarse emocionalmente. No todo sentimiento tiene que resolverse con una decisión. A veces, el trabajo emocional es aceptar que dos emociones opuestas pueden convivir sin anularse.
Aceptar la ambivalencia reduce la autoexigencia y el malestar.
Cuando esta ambivalencia no se nombra, puede generar ansiedad, tristeza persistente o sensación de desconexión. Cuidar la salud mental implica habilitar estas emociones sin forzarlas a encajar en una lógica simple.
Extrañar sin querer volver no te hace incoherente ni desagradecido. Te hace humano. La ambivalencia emocional es parte de los procesos de cambio profundo y merece ser escuchada.
Si estás atravesando una experiencia migratoria y sentís emociones encontradas que no sabés cómo acomodar, no tenés que hacerlo solo.
En Tu Terapia podés encontrar psicólogos en Argentina que acompañan procesos migratorios y emocionales.
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