Debes elegir por lo menos una opción.
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Culpa por irse de casa o del país: cuando elegir tu camino duele

Culpa por irse de casa y dejar vínculos

Irse de casa implica separarse de lo conocido: la familia, los rituales, la presencia cotidiana. En Argentina, donde los lazos familiares suelen ser cercanos, esta separación puede vivirse como abandono, aunque no lo sea. La culpa aparece cuando crecer se confunde con fallarles a otros.

Si sentís culpa por haberte ido de casa, la terapia puede ayudarte a diferenciar tu deseo de una falta.
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Dejar a los afectos

Emigrar suma distancia física y emocional. Aparecen pensamientos como “no estoy cuando me necesitan” o “me perdí momentos importantes”. Esta culpa no indica egoísmo: habla de vínculos significativos y de un duelo por la cercanía perdida.

Culpa por elegir distinto

A veces la culpa no está ligada a la distancia, sino a la elección. Elegir un camino distinto al esperado —mudarse, emigrar, priorizar un proyecto propio— puede generar conflicto interno. La culpa surge cuando el deseo propio choca con expectativas ajenas.

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Trabajar las expectativas y el mandato familiar en terapia ayuda a aliviar la culpa sin romper vínculos.

Culpa por estar mejor lejos

Otra forma común de esta emoción es la dificultad para disfrutar cuando las cosas van bien. “Si yo estoy mejor, ¿estoy traicionando a alguien?”. Estar mejor no invalida el dolor ni obliga a volver. Esta culpa suele aparecer cuando el bienestar propio se vive como una deuda.

Culpa, nostalgia y ambivalencia

Extrañar sin querer volver es posible. La nostalgia no significa arrepentimiento. Confundir extrañar con equivocarse intensifica la culpa y genera ambivalencia emocional. Se puede amar lo que fue y sostener la decisión tomada.

La terapia ayuda a integrar emociones opuestas sin juzgarlas.
 
Culpa y duelo por lo que se deja

Irse de casa o del país implica un duelo: por la vida compartida, por la cercanía, por una versión de uno mismo. Este duelo no siempre se reconoce y la culpa suele ser su forma de expresión cuando no se pone en palabras.

Cómo impacta la culpa en la salud mental

Cuando la culpa se sostiene en el tiempo, puede derivar en ansiedad, tristeza persistente o dificultad para disfrutar el presente. Cuidar la salud mental implica habilitar esta emoción sin dejar que dirija todas las decisiones.

Sentir culpa por irse de casa o del país no significa que la decisión haya sido un error. Significa que hubo amor, historia y vínculos reales. Nombrar esa culpa es el primer paso para que no se convierta en una carga permanente.

Si irte te dejó una culpa que no sabés cómo acomodar, no tenés que atravesarlo solo.

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