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¿Por qué tengo problemas con mis padres?

Las discusiones, las quejas, las peleas, tus problemas personales, el dinero y la estructura de vida en general, está destinada y construida por nuestros padres. Sucede que son comunes y de hecho está normalizado las peleas y los conflictos con nuestros padres. Tanto es así que parece una lucha sin fin desde la infancia hasta la máxima adultez.

Problemas con los padres según la edad

El tema de los conflictos con los padres va variando a lo largo del desarrollo del individuo. Básicamente lo que se trata de explicar es que los temas que discutimos o peleamos con nuestros padres, son distintos dependiendo la edad. A continuación veremos de manera general, que es lo que se suele discutir con nuestros padres a diferentes edades.

Niñez: Generalmente las discusiones se dan debido a caprichos típicos de la niñez. Por ejemplo: el niño que se enoja porque no le compraron golosinas o ese juguete que vio y que tanto le gustó. Cuando uno es niño la libertad de decisión es casi nula, debido a que la mayoría de las decisiones las toman nuestros padres. Esta etapa suele ser esencial ya que puede marcar una tendencia en nuestro comportamiento y emociones.

Pubertad: En la pubertad se puede dar un caso muy particular ya que es una fusión entre los conflictos de la niñez (lo que ya está por terminar) con la adolescencia (lo que está por venir). Los conflictos comienzan debido al sentido de empezar a tener algunas pequeñas libertades como puede ser ir al almacén solo o subirte a un ómnibus solo.

Generalmente este tipo de libertades les comienza a gustar a los niños de 11 años pero aun así los padres tienen el control absoluto y no siempre te van a dejar salir solo a la calle, al shopping, entre otras cosas. Aun así los púberes suelen escandalizarse si no les haces un gusto, por ejemplo: no te compraron la última camiseta de equipo favorito y te enojas.

Adolescencia: Aquí es el destape de la mayor parte de los conflictos con tus padres. Las salidas nocturnas, el comienzo de las rebeldías personales, la formación de una identidad propia, el comienzo del consumo de alcohol y otras posibles drogas, el sentimiento ciclotímico, es parte de los temas que generan más peleas.

Sucede que sentimos que no nos entendemos con nuestros padres, que somos distintos. La realidad es que a pesar de todo este tipo de cualidades y actitudes mencionadas, siendo adolescentes seguimos bajo el mandato de nuestros padres ya que vivimos bajo su techo y ellos son quienes pagan o quienes nos dan la plata para todas las actividades que queremos hacer. Entonces cuando no nos dan dinero para salir o para otra cosa que queremos hacer, nos enojamos y lo tomamos personal. Es importante entender qué esta es una etapa de mucha búsqueda personal y de identidad. Los padres siempre tienen dificultades para poder establecer conversaciones y vínculos en esta etapa tan intensa.

Juventud: En estas etapas las discusiones suelen tener un tema en común: el futuro de la persona. Las presiones del “tenes que vivir de algo”, “tenes que hacer algo”, “tenes que empezar a encaminarse”, son los temas principales de las discusiones en la juventud.

Aquí sucede que los choques de opinión es porque no cumplimos esas expectativas de nuestros padres o porque simplemente siendo jóvenes y de otra generación, sentimos que muchas veces nuestros padres no entienden o no entienden lo que queremos para nuestra vida.

Adultez: La adultez es el periodo más crítico en cuanto a los problemas con nuestros padres. Sucede que por un lado nuestra vida ya está organizada y por otro, nuestros padres están en una edad donde su rendimiento físico y cognitivo, declina.

Aun así los problemas más comunes son temas generalmente relacionados al dinero (ventas de propiedades, herencias, división entre hermanos) y algunos hechos pasados que fueron duros en ese entorno familiar y uno siempre tiende a reprochar a sus padres.

¿Cómo podemos solucionar los problemas con nuestros padres?

A continuación te dejaremos unos breves consejos sobre cómo solucionar los problemas con tus padres o por lo menos que puedas tener una forma de acercarte a ellos.

-Hablar con ellos

-Reconocer tus errores

-Aclarar los temas de discusión

-Control de impulsos y emociones (no te enojes tan rápido ni hagas enojar tan rápido a tus padres)

-Trata de manejar las situaciones con respeto y tranquilidad

-Propone alguna actividad como por ejemplo: salir a caminar o tomar un helado

-Elige el camino menos agresivo y que simplifique el mejor diálogo en caso de una pelea con ellos, no se lastimen

Tus padres siempre son tus padres

Y si, tal como dice el título, nuestros padres siempre son nuestros padres. Con esto hacemos referencia a que más allá de las discusiones, de los problemas de comunicación, errores (de ambas partes), peleas, malentendidos, nuestros padres van a ser siempre los primeros en apoyarnos y estar para echarnos una mano si el día de mañana nos enfrentamos a un problema grave, ya sea una enfermedad, un problema económico, un divorcio muy complicado, desempleo o sea cual sea el problema que tengamos sin importar la magnitud. 

Recuerda que no hay familia perfecta, todas las familias tienen algún conflicto por resolver o herida por sanar. 

Reflexión

Como pudimos ver a lo largo del artículo, los problemas con nuestros padres comienzan desde los primeros caprichos de nuestra niñez, hasta los problemas de mayor relevancia y magnitud durante nuestra adultez. Lo importante es que comprendas dos cosas, la primera es que siempre van a existir reproches y problemas con nuestros padres, y la segunda es que trates de tomarte las discusiones con madurez y sin enojarse. Nuestros padres no son eternos y el día que no los tenemos más, es cuando empezamos a extrañarlos. Así que perdona rápido y trata de no pelearte con ellos, porque puede llegar el día en que todo sea tarde para perdonar.